Datos confiables sin invasión
Recolectar datos educativos exige propósito legítimo, minimización y protección activa. Solo se capturan señales necesarias, con consentimientos claros y políticas de retención breves. Las identidades se resguardan, los accesos se auditan y los modelos aprenden con salvaguardas, como anonimización, enmascaramiento y privacidad diferencial. Así se construyen perfiles útiles sin convertir la vida escolar en un paisaje de vigilancia permanente ansiosa e inaceptable.